25-8-09

Pasa las horas mirando perdida
a través de la cortina de humo
blanca, árida, densa,
dulcificando la garganta cansada de hablar
con el sabor dulce de la hierba seca..

Pasaba las horas tratando de recordar
las horas en las que reía sin cesar,
los ojos rojizos que se cerraban
involuntariamente sonrientes
cuando el humo la llenaba desde sus labios
apretados para no escapar por las comisuras
de los labios resecos y apasionados.

Pasaba las horas sentada mirando sin mirar
recordando la felicidad como una ilusión
que acababa cuando apagaba la colilla
en el pequeño montón del cenicero...

Dónde estaba la felicidad?
Dónde los días alegres?
Dónde sus labios?
Dónde su risa?

...

En la mano cubrió la línea verde
con su vestido de fina gasa blanca.

Entre sus dedos, con delicadeza,
giró sin miedo a romper su fragilidad.

Puso la almohada hueca a un lado,
al otro giró el vestido hasta cerrarlo.

El calor del fuego purificó desde los pies su alma,
sintiendo la humedad en leve presión sobre el opuesto.

-Tierra, aire, agua y fuego-
la conjunción de los elementos
en la fragilidad de la ilegalidad

...

Entornó los ojos desde la mirada perdida
¿había pensado en algo?

3 comentarios:

Carlos dijo...

Tiempos que se detienen a uno y otro lado de unos recuerdos, de unos versos.
Momentos rebeldes, y un poema precioso :)

Abrazos!

Ananda Nilayan dijo...

Hola Maat!!! este poema me llega al centro del corazón... cuántas veces no me habré sentido así??? saludos y hasta pronto.

Maat dijo...

Gracias, chicos. Quería contraponer un poco la realidad y el pensamiento de ella, incluido su propio olvido.
Anda, Ananda, vaya pieza eres! ;P Bueno, creo que realmente casi todo el mundo ha tenido un momento así en su vida... con aliño y todo...

Unos besukos del norte