
Soleil torció la cabeza, escrutando el trasfondo del mensaje. Se irguió sobre la silla, formando un ángulo perfecto entre la espalda y el asiento.
- Espero que durante el rato que estés conmigo no te dediques solo a adularme como si fuera una niña cualquiera con ganas de marcha…- contestó, haciéndose la digna.
- No pretendía ofenderte… tan solo era un cumplido- masculló Romeo, aparentemente molesto. Soleil se rió con sorna.
- Anda, que estoy como para que se enfade más gente conmigo… Solo te estaba provocando…
- ¿Quiere parecerse esa frase a una disculpa?- preguntó Romeo, con media sonrisa irónica. Soleil se abrazó a sí misma, desprotegida.
- No me ha gustado tu comentario- dijo, dando un trago.
- Tú das buenos golpes bajos y no crees que sea para tanto, ¿verdad?
La joven apartó la mirada, incómoda. De repente, ya no la pareció tan buena idea haberle invitado a sentarse con ella.
- Brindemos por un año menos de vida… Salud
- Salud
Las copas chocaron entre si y bebieron. Soleil observó cómo de la comisura de los labios de Romeo rodaba suavemente una gota de líquido derramado, surcando la barbilla en dirección al cuello. Él se limpió apresuradamente, a la joven la pareció que hasta avergonzado.