14-8-09

"One day I'll fly away
Fly fly away..."*

Un día volaré lejos
un día construiré una nueva vida
de entre los restos que has dejado.
Un día volaré lejos
huiré de tus palabras
huiré de tu mirada
de tus labios
de tu sonrisa
de tus manos
...

...volaré lejos...

...algún día...

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* Fragmento de "One day I`ll fly away" BSO Moulin Rouge

DE REFORMAS

No os asusteis si le encontrais cambiado... Estos días ando de reformas en los dos blogs: el "diario..." más o menos ya anda terminado, pero a este me pongo ahora y me va a dar mucho mucho trabajo...
Hasta prontito, que no creo que me lleve más de dos o tres días la reforma integral (jo, parece que hablo de mi casa).

Besukos, viandantes de la blogosfera

4-8-09

Se arrancó en tristes quejídos
soliviantando el dolor de las lágrimas
mezcla de sal y sangre
tirado sobre el asfalto caliente
-los líquidos de frenos derramados-
acariciando el brazo que colgaba del asiento
inerte y más frío que la realidad,
con más sangre pero menos dolor
-sin tener la mínima oportunidad
de sentirlo como él lo hacía-

¿Dónde está la Parca que se lleve la realidad?
¿Dónde la felicidad que resuelva
el agujero negro abierto en el corazón?

Sonidos de sirenas.
Lloros de otros coches.
Manos en la espalda.
Voces preguntando.

Ojos borrosos que solo quieren cerrarse
y no volver a abrise nunca más.


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Ha comenzado la operación salida ya. Los que marcheis fuera por carretera: sed felices y volved enteros! Se os espera por estos lares :)

26-7-09

Me miro desde el reflejo
me siento desde el otro lado
me obturo desde la quietud de la imagen
me acaricio desde la frialdad de la doble mirada...

Vivo en blanco y negro
buscando la escala de grises
que me permita encontrar el equilibrio
que ando buscando por la nada de la sociedad de masas...

Alma de papel


- Dicen que si tiras algo desde el puerto de Algeciras, las corrientes lo empujan hasta las costas del oriente Mediterráneo.

Él la miró, con cara de escepticismo.

- ¿No acabarían en las costas de Marruecos, María?- corrigió. Ella se movió, inquieta.

- Espero que no… He tirado una botella que tiene que llegar a las costas de Egipto…

Él rió, pasando el brazo sobre sus hombros, con cariño, mientras ella pensaba con los ojos muy abiertos mirando al horizonte.

- No pasa nada. Le daremos otra botella a un barco que vaya a esa zona y arreglado…

- No, no, no…- murmuró María.- Era una botella especial, con mensaje…

- Bueno, pues introduciremos otro mensaje igual…- trató de calmar.

Ella se soltó de sus brazos, nerviosa.

- ¡No lo entiendes! Mandé mi alma escrita dentro de la botella para que descansara en paz en las aguas del delta del Nilo y así poder vivir tranquila en este maldito lugar…

Una breve columna de “sucesos” informó en el periódico: “Se ha hallado en la costa norteafricana, a la altura de Ceuta, el cadáver de una joven vecina de Algeciras, María S. P. Agarraba una botella en la que, al parecer, había inserto su nota de suicidio”.



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Al hilo del II reto de microrrelatos del Foro Nunca Jamás




En Candem town

Se acercó a uno de los puestos, donde un pintor vendía acuarelas que él mismo elaboraba en el momento.
- Me gustaría que pintaras Trafalgar Square como esa, pero acercando un poco más la imagen, más cerca la fuente- pidió Julia, señalando un cuadro en el que se veía una de las fuentes desde lejos y la National Gallery de fondo.
- ¿Es para ti?- preguntó, en un inglés con acento raro.
- No, es para un amigo.
Él sonrió, mientras tomaba, con una dulcura inusitada, un pincel entre sus dedos.
- Mejor te voy a pintar a ti en la fuente.
Trazó las líneas básicas con rapidez y precisión.
- Igual no te da tiempo...- comentó Julia, sonriendo.
- Siéntate en mi silla e imagina que estás en Trafalgar Square, sentada en el borde de la fuente, sintiendo el rumor apagado de las voces de los turistas y en tu mano el tacto del agua que fluye constantemente...
Julia cerró los ojos, recreando la imagen de la tarde en una situación en la que estuviera tranquila, sin mirar el reloj, disfrutando de una relajada tarde como si fuera londinense. Dejó caer la mano, siguiendo el movimiento de u fluir de agua inexistente...

La fiesta estaba resultando estupenda. Fue una gran forma de conocer a los compañeros de clase. Se acordó ir de botellón a la playa y después, si terciaba, de bares.
Verónica y Raquel fueron las primeras compañeras de clase que conoció, el mismo día de la presentación. La parecieron buena gente desde el principio...
El alcohol abundaba y Julia se empezaba a encontrar mal. Por eso se había acercado a la orilla del mar, a notar el agua salada rodeando sus pies, a rebajar el calor ficticio que la inundaba.
La orilla se encontraba a cierta distancia del grupo, por la bajamar. Las risas y voces entrecortadas por el vino y la cerveza ponían la banda sonora a aquel momento.
Uno de los chicos se acercó a ella, que le observaba mientras hacía eses sobre el poco estable suelo arenoso.
- ¿Por qué te has marchado? ¿Te aburres?- preguntó, riendo sin sentido. Julia esbozó media sonrisa.
- No, qué va...- contestó.- Me lo estoy pasando realmente bien. Creo que seremos una clase muy unida...
Julia, por aquel entonces, no sabía que cinco años daban para muchos problemas que acababan destruyendo la amistad de casi todas las clases.
- Entonces, es que llevas un ben pedo...- dijo él, haciendose el meditabundo.
- Eso es, sí señor...- rio ella y le tendió la mano.- Me llamo Julia... ¿y tu?

- Sorry?
Julia miraba la acuarela, en la que aparecía sentada en la orilla de la fuente, como él le había dicho. La noche se había ceñido sobre el cielo londinense y el pintor recogía su puesto, como el resto de los comerciantes de Candem Town. Julia retomó el inglés.
- Perdón, digo que mi nombre es Julia, ¿cuál es el tuyo?
El hombre la tendió la mano, coloreada con pintura seca.
- Jude McGregor- contestó, sonriendo.- Este sitio es un poco peligroso a estas horas... ¿tienes prisa por marcharte o te apetece tomar una cerveza?
- Me apetece tomar una cerveza- dijo, observando sus grandes ojos verdes y su amigable sonrisa.


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Fragmento de "La vuelta atrás" (título provisional)
Marea- La luna me sabe a poco

Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo,
que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos
pa llenar de porvenir los bolsillos del mandil
y colgar un recuerdo de cada azulejo,

y es que ná le da más asco que aguantar como un peñasco
a que pase el invierno,
que le diga que ya nos veremos,
que ha vivido en un silbido
orgullosa de haber sido una yegua sin freno,
desgastada de andar por el suelo,

le dije que a la noche por los poros me salían mares,
soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales,
que no hay quien pueda dormir escuchando mi latir,
que parece que está masticando cristales,

tengo un gato en las entrañas, un tembleque en las pestañas
y muy poco tiempo,
si me dice que ya nos veremos,
voy rompiendo las persianas pa dejar por mi ventana
el camino abierto,
si se cansa de andar por el suelo,

pondremos el mantel, tu quédate a mi lado,
a comernos al amanecer lo que quieran las manos,
y de postre un sol maldito que termine de volverme loco,
que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco.





Mi cara debe ser todo un poema... Sergio me mira, con ojos incrédulos, sin dar crédito al leve roce de mi mano contra su mano.
- Lo siento- murmuro, avergonzada, mirando el hueco del sofá entre ambos. No estoy muy segura de su reacción. Sé que probar suerte con él podría llevarme a un fracaso estrepitoso y que todo podía acabar con nuestra amistad. Irónico... ¿verdad?
- ¿Por qué?- contesta. No sé reconocer los sentimientos. Perdí la capacidad de ello en mi relativamente arga relación con mi ex novio -casi cinco años dieron para muchas cosas-. También perdí la capacidad de seducción porque, al fin y al cabo, no me hacía falta. Así que ahora me encuentro sentada en el sofá de Sergio, al que acabo de echar un tiento con más pena que gloria, esperando a que me invite amablemente a que me marche de su casa... ¿y me pregunta que por qué lo siento?
- Bueno, yo...- ¿y ahora qué demonios le digo? Alzo la mano y rozo con los dedos su cara, en un acto puramente suicida.
...
El silencio no me deja pensar. Tan sólo siento el roce de su mano en mi cara, como si mis manos se hubieran reflejado en un espejo, que me devuelve todo aquello que hago. Acerco mi boca a su mejilla... Voy a darle un beso y me voy a marchar... Va a ser lo mejor para todos...
Mientras limito el espacio entre ambos, no me atrevo a mirarle a los ojos, pues sé que me encontraré con el reflejo de sus sentimientos. Ahora me encuentro en la oscuridad de la nada, rodeada por el silencio y el olor de su pelo, al que me acerco con cautela. Sus labios se encuentran con los míos. Horrorizada por la falta de cálculo, me aparto con brusquedad, abro los ojos y me encuentro con su cara, plácida y sonriente, mientras sus párpados se van abriendo.
- ¿No era eso lo que querías, Nerea?- me pregunta, moviéndose hacia delante en su asiento, eliminando de nuevo la barrera corporal entre ambos.
- No sabía si estarías dispuesto a...- me limito a musitar, sin acabar la frase. "No sabía si estarías dispuesto a corresponder mis peticiones implícitas en la conversación que hemos tenido" reconstruyo en mi mente la frase completa. Él se mueve, lentamente, quizás calculando la posibilidad de que me entre miedo por la situación y salga escopetada sin querer saber nada. Sergio tampoco tiene mucha experiencia ligando... Me voy recostando sobre el sofá, a la vez que él se echa sobre mi y me besa con pasión. Hacía tiempo que había fantaseado con esta misma situación. Enmaraño mis dedos entre su pelo, mientras comienza a recorrer mi cuello con los labios y mi mente comienza a evadirse entre los páramos de la sexualidad más pura. Noto su ansia entre mis piernas, mientras me quita la camiseta y ante sus ojos se abre un mundo desconocido.
- Pero sólo será sexo- recuerdo la premisa inicial que todavía no le había formulado, de repente, saltando las palabras como balas perdidas.
- Sólo sexo- responde él, con la respiración agitada, desaborchándose los pantalones...

Un jadeo me despierta en mi cama. Me miro extrañada y recuerdo lo que acabo de soñar. ¡Hay que joderse! ¿Sergio? Me río en mi interior, pensando en lo descabellado de la situación.
Además, sigo con Raúl y en poco más de un mes haremos cinco años juntos. Vaya tontería pensar que no vamos a seguir así. Qué tontería soñar con tener sexo con Sergio... Además, qué raro... Apenas le conozco, en comparación con el resto de mis colegas, ¿por qué querría con él? Siempre me ha parecido un poco bicho raro...
"Ale, a ducharse y desayunar" me anima la vocecilla de la conciencia "luego, simplemente, olvida todo eso" me recomienda.
Asiento con la cabeza, lentamente, mientras me estiro sobre la cama, preparada para levantarme al nuevo día.
Me río por la ocurrencia de mi inconsciente... ¿así que Sergio, eh? ¡Vaya tontería!
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Fragmento de "Corazón de mimbre" (título provisional, de la canción de Marea)