26-10-10

"Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
El valor para marcharse,
el miedo a llegar."*
 
 Tendría que ser fácil,
tan solo no pensar,
dejarse llevar como tantas otras veces,
por el impulso que decida
lo que está bien y lo que va mal.
 
¿Será fácil?
El tiempo parece distinto desde este lado
y me anticipo prematuramente
a bienvenidas
a despedidas
a hasta luegos interminables...
 
Solo déjate llevar.
Solo he de dejarme llegar.
 
Solo tengo que dejar de pensar. 
 
 
___________
* Vetusta Morla, Copenhague
8-10-10

Y quizás lo que más añoro
es el sentir tus manos 
acariciando mis caderas
con cuidado de no dejarme
los dedos marcados en la piel.

Y quizás empiezo a recomponerme
en versos maltrechos
encogidos
subcontratados
precarios
versos que van moviendo el sentimiento
que van retornando
espaciados en el tiempo.

Y quizás me caliente
y busque el consuelo en bocas extrañas
el calor en manos desconocidas
el aliento en besos sin sentimiento.


12-9-10


Sentada a tu lado
reposo la cabeza
-con cuidado-
sobre el arco de tu cuello.

Cierro los ojos,
en calma perecedera,
y te escucho en silencio
oliendo mi pelo.

Contengo las lágrimas
y me aprieta el pecho
reprimiendo el suspiro
de saber que
-sin llegar a tenerte-
ya te he perdido.



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Al abrigo de la inspiración proporcionada por el poeta John Keats, descubierto tardíamente gracias a la película Bright Star

4-9-10

Sucedió como una fase de la luna.
Yo estaba en la inevitabilidad del cuarto menguante 
tu en la seguridad del cuarto creciente.

Ya no recuerdo si yo busqué tus labios 
si tu buscaste los míos
si realmente se encontraron por casualidad.

Solo sé que esa noche sentí encenderme
como si  fuera la luna llena...

...y amanecí en luna nueva.





...y, en el fondo, 
creo que nunca sabrás
cuánto te lo agradezco.




4-8-10

Nuestros cuerpos se entrelazaron,
sentimos la fricción de la piel,
desnuda,
ribeteada por el pálido reflejo
de las cicatrices del alma.

Estreché con las piernas,
cual garras,
el contorno de tus caderas,
sintiendo en cada movimiento
las descargas eléctricas que me recordaron
que aun sigo viva.

Me dejé llevar por el éxtasis del silencio
roto por gemidos discontinuos y entrecortados,
sintiéndote en cada poro de mi piel,
impregnada de ti en todo mi ser.

Tan solo el momento
-sudor
calor
movimiento-
pudiera parecer arrebato obsceno,
risa de excesos, pero...

Tan solo necesitaba eso:
tus labios acariciando cada milímetro
de esta piel blanca,
borrando para siempre
las cicatrices del alma.

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* Imagen: Sandra H.
** Poema al hilo del X reto de poesía del Foro Nuncajamás
"...Me he ensimismado en tus ojos
que verdean como un prado [...]
Es loco mi pensamiento
y son locos mis deseos;
es impuro el sentimiento,
impuros mis devaneos..."*

24-8-10

Déjame caer
enmarañada entre las redes de tus palabras
que son jugo
de dulce melaza que no acaba de saciarme.

Déjame claudicar
a la luz del atardecer que incide en tus ojos
que me miran
brillantes y colmados de vida.




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* Cea Gutiérrez, I.: Soledades, Santander, 1982
16-7-10

Suspira

mece el sentimiento,
acompásale con la cadencia
del latir del corazón.

Ahuyenta el miedo con cada suspiro
que escucharé con todos los sentidos
prestos a la llamada que, por muy lejana,
atenderé como si no hubiera mañana.
4-7-10

Escucho el latir de las ideas
que arden en la hoguera de los sueños perdidos
junto con los sentimientos.

Gritan
quieren ser oídos entre la multitud
que se agolpa y echa más combustible
a las llamas que chisporrotean y acallan los lamentos...

...pero siguen gritandos los sentimientos
y las ideas tratan de consolarlos..

"Será mejor para todos" dicen.
"Este sufrimiento será temporal... luego solo habrá paz,
descanso,
al fin"
intentan convencer.

Pero gritan
y al gritar remueven mis entrañas
y yo azuzo el fuego,
espectadora impasible de la quema de mis sentimientos


Se sentó en el escritorio y abrió el bloc. Puso a la pluma una carga de tinta negra y comenzó a deslizarla sin rumbo fijo sobre una hoja en blanco. Puso la mente en blanco, mientras movía la pluma levemente, trazando líneas que giraban sobre sí mismas. Notó como si el cansancio se apoderada irremediablemente de ella y luchó por mantener los ojos abiertos al sopor de aquel día que se cobraba su largo viaje. Crujieron los muelles de la cama e Iraila sintió como una especie de viento frío en la nuca. Miró la ventana, abierta. Frunció el ceño, recordando que debía estar cerrada. Otro crujido de la cama la alertó y, arqueando una ceja, con una sonrisa irónica, giró la cabeza hasta la cama, esperando encontrarse a Lorenzo… Pero ahí no estaba él. Creyó que se la paraba el corazón. Ahí estaba él, sentado sobre su cama con una altanería condescendiente en la forma en que cruzaba piernas y brazos. Vestía de negro, pantalones vaqueros y una camisa de corte informal. Por mucho que mirara a su cara, no conseguía ver nada.


- ¿Quién eres?- preguntó, con un nudo en la garganta. Él se inclinó hacia delante, posando una mano grande en su mejilla. Sintió su calor y una fuerza como la que había sentido minutos atrás con Lorenzo, que emanaba del contacto. No podía ser un sueño, tenía que ser real a la fuerza pero… ¿por qué aun no podía ver su cara? Estiró los dedos para tocar aquel rostro esquivo.


- Un reto para ti, una aventura para mi- respondió, calmado, mientras volvía a apoyar la espalda contra la pared, evitando el contacto de ella.


- ¿Qué...?


Un espasmo recorrió su espalda. Se había quedado dormida sobre la mesa. Miró sus dedos, manchados con la tinta negra y se sorprendió a sí misma al ver el dibujo que había sobre la hoja. ¿Cómo lo había hecho durmiendo? Aquel dibujo era un poco extraño… Súbitamente se fijó que había caído el sol por completo y miró el reloj. Se había quedado dormida hacía más de una hora.

14-4-10

Es por lo que callas
-silencioso miedo que se escurre entre los dedos-
por lo que te sigo esperando
-silencioso miedo que resbala entre nosotros-

Es por lo que huyes
-colores que se tornan en triste y poética escala de grises-
por lo que espero en soledad
-colores que se entremezclan para convertirse en negro-

...en silencio...
...espero escuchar el sonido de tu voz,
quizás un acento extraño...

...en silencio...
...espero observar tus pasos caminando,
quizás esta vez hacia mi encuentro...

- Tock, tock... ¿Sara?
- ¡Calla!
¿No ves que estoy esperando en silencio?