18-3-10

Sucede que quiero mirar entre tus pestañas
y descubrir los brillos de las pupilas
como estrellas que me orienten
en esta oscuridad

Sucede que intento respirar pausadamente
y engañarte, engañarme, engañarlos
con una mirada escéptica
de puro pesimismo

Sucede que no encuentro el camino

Sucede que no engaño a nadie

Odio odiar...
...pero a veces nos odio a todos
16-3-10

...no puedo decir que fuera la primera vez
que había pensado en que cometía un error
que había dilucidado que dolería al acabar
que había sentido como si fuera la última...

...no puedo prometer algo que no puedo cumplir
lo sabes y yo también...

...me puedo prometer y te prometo
que eso no ha sido amor...

...si te descarga la conciencia del pesar, del error
bien por ti...

-en mi seguirán mordiendo los intestinos
el arrepentimiento
la pasión
el rencor
la ilusión
el lamento
el gozo
la ira
en mi marcarán la piel con sus dientes
para que no me olvide
cada vez que me miro en el espejo-


4-3-09

Silencian tus ojos mi boca
carente de expresiones poéticas
que me contengan la lascivia
en la sonrisa torcida de mis labios

Arqueo una ceja escéptica
observando tu sonrisa
que se pliega sobre la mía

Ingenuidad pueril en los dedos
que rozan tu cuerpo temblando

Yo
segura de mi misma y de mi pensamiento

Tu
experto en el qué dirán

Yo
romántica asustada que huye de los sentimientos

Tu
nihilista forzado que busca el amor entre vertederos

Yo
que no sé lo que quiero

Tu
que tienes claro lo que no quieres

Yo
negación de lo positivo

Tu
positivación de lo negativo

Almas contrapuestaS

4-2-10

Envuélveme con tu sonrisa
que este pobre alma necesita
para abrazar el olvido y olvidar el abrazo
de aquella noche que cayó en el saco
de las funestas cunetas vacías
de coches viejos y averiados.

Envuélveme con tus brazos
que necesito del calor humano
de los labios que susurren mi nombre
mientras los besos callados son depositados
como gotas de agua cayendo por el cuello.

Porque te quiero, te odio.
Y odiándote me alimento
como alimaña carroñera
de sentimientos proscritos,
de maneras incorrectas.

Porque te odio, te quiero.
Y queriéndote me quiebro
sobre los principios nihilistas
que quise guardar como un tesoro...

...como una estúpida suicida de sentimientos
desbocada emocionalmente entre las sogas
que quieren ajustarse al cuello... y huyo,
me marcho con la canción de las letras corruptas
de las verdades horadadas sobre el alma...

...como una estúpida desquiciada del mundo
sigo buscando la boca que me dé de beber
en este desierto que nunca acaba...



24/25- 1- 10

Y recreo tu mirada
y el color de los ojos
se debate entre...
...la madera tierna
de un árbol en quietud
...las aguas bravas
de un mar contracorriente

¿A quién busco?

¿A quién encuentro?


¿Quién me encuentra a mi?

21-1-10

Porque tu mirada me atormenta
salgo a buscar otros ojos que observar.

Porque tus manos se esconden
salgo a buscar otras manos que acariciar.

Porque tus labios me sonríen sin más
salgo a buscar otros labios que morder.

Porque te tengo delante y me tiembla hasta el alma
porque me miras, me sonríes pero no te mueves del sitio
salgo a la calle y busco
unos ojos altaneros que no prometan amor eterno
unas manos ávidas de caricias a mi cuerpo
unos labios que se contagien de mi frenesí
que sean la puerta de la lascivia,
la puerta de la lujuria que me corroe.
Y que un éxtasis desbocado
me haga olvidar el pasado,
que solo sienta s(t)u boca en mi cuello
s(t)us manos atrapándome como esposas de hierro
y la constante cadencia de las caderas en movimiento...
...y el susurro placentero
de s(t)us labios entreabiertos...
...la respiración entrecortada...
...el sudor sobre nuestros cuerpos...



Alguien dijo amor eterno?
Dependiendo del caso...

Los pasillos de los hospitales son blancos y muy largos. Bueno, no sé si los de todos los hospitales, al menos en este sí. Odio los hospitales, las batas blancas, los goteros, las camas altas con ruedas, el sonido de los monitores que controlan las constantes vitales, el olor raro que se respira...

- ¿Nerea?

No quiero abrir los ojos. A lo mejor me hago la dormida y paso del tema. El corazón me juega una mala pasada y se pone a latir a toda velocidad, alterando el monitor de mis constantes. "No cuela, nenita" dije la voz de mi conciencia, "haz una esfuerzo y habla con él".

Suspiro lo suficientemente suave como para que no se dé cuenta de que estoy suspirando. Creo que soy un poco más absurda según van pasando los minutos de mi vida. Allí está, pegado a la cortina del box. Tomás me mira con expresión asustada. Escucho las voces de Emi y de Jose hablando con el médico. Creo que comentan el hecho de que soy una chica del levante que estudia fuera de casa en este norte frío, por lo que avisar a mi familia sería un poco absurdo. Me centro de nuevo en Tomás y su expresión.

- Hola- musito. Sé que estuvo mal llamarle, pero es lo que me salió hacer. "En el fondo querías que pasara algo así, para que se pronunciara de una vez respecto a ti" canta la vocecilla, con sorna. Sí, había sido cruel llamarle en ese preciso momento. Debería haberlo dejado para más tarde, quizás cuando me hubieran dado el alta...

- ¿Cómo te encuentras?- pregunta, acercándose hasta quedar de pie a mi lado.

- Creo que como un queso gruyere- respondo sonriendo, tratando de quitar hierro al asunto. Él me recoge en un abrazo inesperado. Noto cómo me trata con cuidado, quizás con cariño. Cierro los brazos sobre su espalda poco a poco, sin creérmelo demasiado, no vaya a ser un espejismo. Miro el vial del suero anclado con esparadrapo a la mano y me doy cuenta de lo cerca que he estado de...

- He tenido miedo- susurra en mi oído. Un escalofrío recorre mi espalda y le aprieto un poco más contra mi cuerpo. "Disfruta de este momento, quizás no vuelvas a catarlo" recomienda la vocecilla.

- Yo también- musito, cerrando los ojos. Me besa el pelo y me estremezco. Se aparta lo suficiente para poder perderme en sus ojos verdes. Intento leer en ellos y en la foma en que aprieta los labios, formando una línea discontinua de boca. Quizás ahora puede ser el momento ideal para intentar arrancarle un beso de los labios. Quizás puedo reunir el suficiente valor y, si fracaso, le echaré la culpa al estado de shock. Quizás... "Ataca de una vez" urge la voz. Entrecierro los ojos y me acerco a su boca. El sonido del monitor se pierde en la nada, como todo el resto del hospital, del olor, de las batas blancas, de mis amigos que hablan fuera del box...

- ¿Qué ocurre?

El doctor de urgencias entra a toda pastilla en el box. Tomás se aleja y se lleva consigo sus labios. ¡Solo he podido rozarlos! "Lo tuyo, definitivamente, es la mala suerte..." sentencia la vocecilla, mientras observo al hombre de la bata blanca sonreir jocosamente y comentar que no me vienen bien las alteraciones en estos momento.

A mi no me hace ni puta gracia...

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Para los que hayais leído otros fragmentos de esta historia, he decidido cambiar el nombre a Sergio por Tomás. No me convencía nada. Trataré de cambiarlo en el resto de fragmentos, aunque puede que no sea el nombre definitivo (igual que el propio título de la historia, que sigue siendo provisional)
Ya lo había pensado otras veces. Las chicas cogen taxis para volver a casa por la noche, cuando acaba la fiesta. Pero yo no. Yo soy de ese otro tipo de chicas que prefieren volver a casa andando. No hay mucho camino desde los bares por lo que habitualmente paro hasta mi hogar, así que no creo que sea necesario gastar dinero a lo tonto.

Ya lo había pensado otras veces. ¿Se preocupará Sergio por si he llegado sana y salva a casa? Está claro que no, cuando no me dice "mándame un mensaje cuando llegues".

Puedo parecer aun más estúpida de lo normal, pero me preocupa que nadie se preocupe por mi. Antes sí lo hacían. Mi ex me obligaba a hacerle saber que estaba apaciblemente en mi cama: él se quedaba tranquilo y yo dormía mejor sabiendo que no desvelaba. Ahora tampoco desvelo, pero me duele que nadie se desvele por mí.

A veces pienso "y si ahora me cojen y me violan? Sería tan duro para él..." y me obligo a rectificarme "joder, Nerea, sería duro para tí, porque él no se preocupa por lo que te pueda pasa, no?"

A veces la vocecilla de mi conciencia tiene razón, así que esta vez la obligo a que me mantenga despierta mientras ando por las calles iluminadas por esas dichosas tenues farolas.

Y si le ocurriera algo a él? "Las peores noticias son las que llegan más pronto" me responde la vocecilla "Así que no tienes nada de qué preocuparte".

Noto un golpecito en la espalda y algo puntiagudo que marca mi cazadora a la altura del riñón derecho.

-Dame todo el dinero que tengas- dice una voz quebrada a mi espalda. Me entra el pánico. Mi casa está a apenas cuatro portales de distancia y no hay nadie más en la calle.

- So- solo tengo cuatro euros- musito, llenándose los ojos de lágrimas. "Cuatro puñeteros euros que podrías haberte gastado en un jodido taxi hasta la puerta de casa" gruñe la vocecilla, exaltada.

- Dámelos- urge, hundiendo la navaja en mi abrigo y clavando la punta en mi espalda. Estoy tan nerviosa que ni me duele el filo frío en la carne. Rebusco en el bolso la cartera y se me cae al suelo. Me muevo bruscamente a recogerla, el tipo se asusta y hunde el filo completo en mi carne. Grito de dolor. Él se asusta y sale corriendo en dirección contraria. Recojo la cartera del suelo y observo cómo su cuerpo se difumina en la oscuridad hasta desaparecer de mi vista. Me mareo. Duele la cuchillada.

Saco el móvil del bolsillo y llamo a la policía. Me dicen que me quede quieta, que una patrulla vendrá en menos de cinco minutos y que una ambulancia ya va de camino. Me siento en un portal cualquiera a esperar, mientras noto cómo va circulando la sangre debajo de la ropa. Mi vocecilla ha decidido callarse un rato, así que vuelvo a sacar el teléfono. Un tono, dos tonos...

- Sergio, me acaban de apuñalar por la espalda, una ambulancia viene a recogerme...
10-12-09

Y quedo suspendida en el abismo de la incertidumbre
regodeándome en la desidia de los días maltrechos
por lo que he caminado cargada de pertrechos
que he ido tirando al suelo
-uno tras otro-
hasta quedar liberada de los pesos del mundo
de las horas perdidas
de los besos mal dados
y las caricias prohibidas

El destino es caprichoso y no deja minutos para pensar
así que actuamos por impulsos innatos
-defendibles y defensivos-
que buscan la esencia del éxtasis primario
del placer genuino regodeado en las líneas del cuerpo
y me da por contar cada poro de su piel en mis sueños
por acariciar cada centímetro de esa piel cercana
que se mueve, predecible, en dirección contraria...